ECOS DEL PASADO
CAPÍTULO 2: REPROCHES
INT. / GRANJA LAWRENCE, CASA, DORMITORIO DE GRACE / NOCHE
Es noche cerrada y ha comenzado a llover intensamente sobre los verdes campos de Kerry. Una fuerte tormenta acompañada de truenos y relámpagos se ha apoderado del condado. En el dormitorio de Grace, la madre de Matthew y Brian toma la llamada, descolgando el teléfono.
Grace: Sí, ¿díga?
Pero nadie contesta, sólo se escucha la angustiosa respiración de un hombre…
Grace: ¡DIGA! ¿Quién es? Si esto es una broma no tiene gracia ninguna. (Colgando el teléfono)
Al mismo tiempo tocan a la puerta de la habitación, la puerta se abre lentamente…
Grace: Pasa Matthew… pasa, estoy ordenado los papeles de mañana, tengo un enredo aquí, que creo que me voy a volver loca…
Brian: Mamá, soy yo, Brian.
De repente Grace se da la vuelta, sorprendida. Ambos se miran sin decir nada. En medio de un silencio sepulcral entre madre e hijo, lleno de miradas de reproche, tristeza y alegría, afuera de la casa, se escucha un ensordecedor disparo.
Grace y Brian escuchan claramente el sonido de un arma de fuego en el exterior de la casa. El estruendo procede de las naves del ganado.
Grace: ¿Qué ha sido eso?
Brian: Un disparo… me ha parecido un disparo… ¡Quédate aquí, voy a ver que pasa!
Grace: No, de ninguna manera Brian, yo te acompaño. Tengo que saber que está sucediendo ahí afuera. Un disparo a estas horas de la noche y tan cerca de la casa…
Brian: ¡Vamos!
Mientras la dueña de Lawrence Farm deja los papeles sobre la mesa de su escritorio, Brian baja corriendo las escaleras seguido de lejos por su madre. Madre e hijo salen de la casa en dirección a las naves.
INT. / GRANJA LAWRENCE, ESTABLOS / NOCHE
Cuando Brian abre el portón de una de ellas, se encuentra una escena inesperadamente trágica y desoladora. En la nave de terneros, Matthew yace en el suelo, boca arriba, inmóvil y sin conocimiento, con un tiro en el pecho por el que se aprecia brotar la sangre de forma considerable.
Varios terneros pequeños (de unos dos meses de edad) se atreven a acercarse a Matthew tímidamente, como indagando e inspeccionando a su dueño.
Brian: ¡Matthew! ¡Matthew! (Acercándose hacia su hermano)
Los animales se retiran asustados al ver a Brian, pero Matthew permanece inconsciente y no puede escuchar sus palabras. El mayor de los O’Connor trata por todos los medios de que su hermano reaccione pero es inútil.
Brian: ¡Matthew! ¡Matthew, háblame, por favor! !Matthew! (Dándole cachetes en la cara)
Brian continúa tratando de hacer reaccionar a Matthew, la herida es grave y requiere de asistencia médica urgente. Mientras Brian, agachado sobre la paja del suelo, trata de reanimar a su hermano, sujetando su cabeza. En ese preciso instante Grace hace acto de presencia en los establos.
Grace: ¿Qué ha ocurrido?
La escena es tremendamente impactante para Grace, quien presencia como Brian intenta de todas las formas posibles que Matthew vuelva a la consciencia. Brian le toma el pulso, pero éste es muy débil.
Grace: ¡MATTHEWWWWWWWW! ¡Matthew hijo!
Al mismo tiempo en que Grace se acerca a sus hijos, muy nerviosa, asustada y preocupada. Brian, sostiene a su hermano en su regazo. Los terneros mugen constantemente, como atemorizados. Alguien ha intentado asesinar a Matthew y los animales se encuentran muy nerviosos y alborotados corriendo por los corrales de acá para allá.
Brian: Apenas tiene pulso, mamá… ¡Hay que llamar a una ambulancia! Mi hermano está muy mal…
Grace: ¡Ay Dios mío! ¿Pero que ha pasado, Brian? ¡Matthew, cariño! ¡Dime algo hijo! (Se le saltan las lágrimas) ¡Dios Bendito, por favor te lo pido… otra vez no… NOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
Brian: ¡Tranquilízate y haz lo que digo! ¡Agarra el móvil y pide una ambulancia, deprisa! Alguien ha intentado matar a Matthew…
(Abriéndole una desgastada y vieja camisa, bajo el buzo de trabajo. La herida es seria y sangra abundantemente).
Grace: ¡No! ¡No hay tiempo Brian! Tardaría mucho en llegar desde Tralee… No te preocupes… ¡Ahora mismo voy por el coche!
Brian: ¡Esta bién, pero apúrate! Matthew no para de sangrar…
Grace: ¡Cuida de tu hermano, vuelvo enseguida! (Nerviosa y angustiada)
El amor de una madre es el amor más grande y sincero que existe. Es por eso que Grace siente que es su deber como madre ser ella misma quien salve la vida de su hijo, a como dé lugar. Grace sale corriendo de los establos, a toda prisa, con rápidez y decisión, serena pero a la vez muy preocupada y nerviosa. En mitad de una desapacible noche, bajo la incesante lluvia y el fuerte viento, Grace emprende la carrera de su vida. El coche familiar se encuentra frente a la puerta de la casa, a escasos metros del pequeño jardín de rosas.
Escuchamos música incidental, mientras Grace corre como loca hacia el coche.
Los relámpagos se suceden de forma constante, la lluvia comienza a arreciar…
En la naves, Brian saca un pañuelo de sus vaqueros y con su mano derecha trata de hacer presión sobre la herida de su hermano, tratando de contener la hemorragia. Matthew continúa inconsciente. Brian sujeta su cabeza con la mano izquierda, mientras trata de detener la sangre.
EXT. / GRANJA LAWRENCE, PATIO / NOCHE
Finalmente, Grace consigue llegar al patio principal, totalmente empapada por la lluvia. La mujer sube al auto, dando un fuerte portazo y trata de arrancarlo, pero el coche no responde… Un nuevo relámpago ilumina la noche, seguido de un eco atronador. La matriarca de los O’Connor, angustiada, lo intenta nuevamente. Grace gira la llave para hacer contacto una vez más, pero el coche no arranca. Grace se desespera por momentos…
Grace: Vamos… ¡Vamos maldito cacharro… ¡Arranca! (Girando la llave de nuevo)
Pero el coche no se pone en marcha, el motor parece haberse calado debido a la fría noche y a la lluvia. Grace se dispone a emprender un nuevo intento.
Grace: ¡ARRANCAAAAAAAAAAAAA!
En ese momento el motor ruge fuertemente. El coche arranca y comienza a calentarse. Los faros se encienden, alumbrando el camino. Grace dirige el coche con valentía y destreza. Cómo toda una campeona, Grace pega un brusco volantazo, girando el coche en dirección a los establos, bajo una fortísima lluvia, un auténtico diluvio. El limpiaparabrisas se activa automáticamente, la lluvia continúa cayendo con fuerza sobre los campos de Kerry. Grace maneja con rapidez, rumbo a las naves de ganado que se encuentran varios metros más abajo de la suave ladera que hay entre los establos y la casa familiar.
En las naves, Matthew continúa bajo la atenta mirada de Brian. Justo en cuestión de segundos, Grace aparece por la puerta.
Grace: ¡Vamos!
En plena noche y en mitad de la lluvia, Grace y Brian sujetan de ambos brazos a Matthew para llevarle al coche, como buenamente pueden. Ambos no han tenido apenas tiempo ni de saludarse, y han comenzado su reencuentro con una inesperada y dolorosa tragedia.
Ya en el auto, Brian conduce, mientras en el asiento trasero Grace trata de contener la hemorragia de Matthew. Grace sujeta a su hijo en su regazo, con la cabeza de Matthew sobre su pecho, besándole el cabello.
Grace: Tranquilo, hijo, tranquilo… Todo va a salir bien… ya lo verás.. (Con lágrimas en los ojos pero sin romper el llanto, serena)
Brian: Ya falta poco, apenas 2 kilómetros…
Grace: ¡Date prisa Brian! ¡Acelera! ¡No tenemos mucho tiempo, tu hermano está muy mal, hijo!
Brian: ¡Ok mamá!
En apenas unos segundos, Brian pisa el acelerador y el coche aumenta la velocidad. En medio de la noche, el auto avanza en dirección a Tralee, la ciudad más cercana a Kerry.
INT. / GRANJA BENNET, CUADRAS / NOCHE
En las cuadras de los caballos, en plena noche y sin nadie que moleste, Robert y Kimberley viven una romántica y apasionada noche de amor, echados sobre un cómodo “colchón” de paja… Kimberley está muy enamorada de su novio, pero ambos viven su romance en secreto, por temor a que John, padre de Kim, no acepte su clandestina y amorosa relación.
Semidesnudos, entre las pacas de paja y con el sonido del relinchar de los caballos de la familia Bennet, como telón de fondo. Kimberley y Robert se aman sin medida. Minutos después, ambos conversan. Ella únicamente en lencería, él sin camiseta y en boxer.
Robert: Te amo… (Sonríe)
Kimberley: Y yo a ti, cariño (Se besan, abrazados)
Robert: Siento que hayamos estado tan distanciados últimamente, tengo mucho trabajo y tu padre…
Kimberley: Lo sé, no te preocupes, mi vida… Lo único que importa es que estás aquí de nuevo, que estamos juntos… (Le besa) Te amo.
Robert: (Se besan) Te quiero Kimberley.
Kimberley: ¿Sabes? Esta tarde hablé con mi mamá y… Bueno, ella piensa que lo nuestro no puede ser pero yo sé que nuestro amor es tan fuerte que no habrá nada que consiga separarnos nunca jamás… (Sonríe, ingenua, es una chica muy inocente)
Robert: Ojalá tengas razón, Kim. Pero temo que tu padre no acepte lo nuestro, nunca lo va a entender. Tú eres hija de un labrador y yo… yo sólo soy un simple peón. John jamás permitiría que tu y yo…
Kimberley: Hay algo que no te he dicho… Quería hacerlo cuando estuviera segura pero…
Robert: ¿Decirme qué?
Kimberley: ¡Casémonos!

Robert: ¿QUÉEEE? (Sentándose e incorporándose).
Kimberley: Que nos casemos, sería la única forma en que mi papá aceptaría lo nuestro. Piénsalo, si nos casamos en secreto, no podría evitar que tu y yo sigamos juntos. (Sonríe)
Robert: ¿Casarnos? ¿Te has vuelto loca Kim? (Se pone de pie)
Kimberley: ¿Por qué Robert? ¿No te gusta la idea?
Robert: Cla… claro que me gusta la idea pero… así, de repente, no sé… no…
Kimberley: (Poniéndose la blusa) Dime la verdad Robert. ¿Tú me quieres?
Robert: Claro que te quiero.
Kimberley: ¿Entonces?
Robert: Mmm… no sé, déjame pensarlo…
BOSTON, EEUU
INT. / CASA DE BRIAN Y REBECCA, DORMITORIO / DÍA
En casa de Rebecca, en el dormitorio de la pequeña Nathalie, la esposa de Brian charla con su hija mientras la niña hace los deberes sentada a su escritorio. Rebecca se encuentra sentada en la cama, a poca distancia de Nathalie.
Nathalie: ¿Todavía no te ha llamado papá?
Rebecca: Hablé por teléfono con él, cuando aterrizó en Dublín, pero como a esa hora estabas en el colegio, tu padre me dijo que me llamaría de nuevo cuando llegase a la granja. Creo que quería hablar contigo.
Nathalie: (Sonríe) ¡Qué bueno!
Rebecca: Pero me parece muy extraño que las horas que son y todavía no haya llamado… Estoy empezando a preocuparme, hija.
Nathalie: No te preocupes, verás como está bien. Seguro que tuvo algún problema con el coche…
Rebecca: No sé… Mira la hora que es, ya casi las cuatro de la tarde… Y allá ya debe ser de noche. A ver si le ha pasado algo…
Nathalie: Anda, ya mamá, deja de ver películas y CSI ¿Quieres? (Burlándose)
Rebecca: No te rías (Enojada)
Nathalie: ya verás que papi llamará pronto, seguro estará cenando con tío Matthew y con la “abue”…. Ayúdame con esas divisiones, por fa.
Rebecca: Está bien, ojalá tengas razón. A ver...
Y Rebecca se acerca a su hija para echarle una mano con los deberes.
COUNTY KERRY, IRLANDA
INT. / HOSPITAL DE TRALEE, SALA DE ESPERA / NOCHE
En la sala de espera del hospital de Tralee, Grace y Brian se mantienen a la expectativa sobre el estado de salud de Matthew. Madre e hijo apenas han cruzado más que cuatro palabras y debido a la trágica situación, no han tenido ni tiempo, ni ganas, de charlar sobre ellos mismos.
Grace: Llevamos ya tres horas y nadie nos dice nada… Estoy empezando a preocuparme, Brian.
Brian: Tranquila, mamá, verás como pronto tendremos noticias de mi hermano. Estas cosas son así.
Grace: Si le pasa algo a Matthew, te juro que me muero… Él es mi única compañía… (Preocupada)
Brian: Ya… (Celoso)
Grace: Desde que te fuiste a Estados Unidos, tu hermano ha sido quien ha velado por la granja, por el legado de Lawrence, por mí…
Brian: Por favor, mamá, ya no sigas… no quiero discutir.
Grace: Yo no estoy discutiendo, Brian. Sólo digo las verdades… (Lanzando indirectas)
Brian: Te he dicho que no quiero discutir otra vez de lo mismo, mamá. Siempre que vengo, siempre los mismos reproches… Estoy cansado ya de tener idéntica conversación cada vez que nos vemos.
Grace: Mira Brian…
Brian: No mamá, escúchame tú a mí. Si regresé a irlanda fue por que las cosas no me estaban yendo bien en Boston. Me quedé sin trabajo, con la hipoteca a medio pagar y dos bocas que mantener.
Grace: Pues que se hubiera puesto a trabajar tu mujer… como hacemos las demás… (Con sarcasmo)
Brian: Rebecca no encuentra de lo suyo, la crisis ha afectado mucho en Estados Unidos.
Grace: Tiene fácil remedio, seguro que limpiando escaleras hay trabajo. Sólo es querer encontrarlo, pero claro…. Rebecca siempre tan fina y delicada... No decía cuando era joven que iba a ser una “exitosa abogada norteamericana....”
Brian: ¡Ya basta mamá!
Grace: Sólo digo la verdad, si te molesta, no es asunto mío. Ahora lo único que verdaderamente me importa es que Matthew se ponga bien.
Brian: Matthew, Matthew, siempre Matthew…
Grace: Bueno… ¿Ahora te me vas a poner celoso como cuando eras niño? (Con sarcasmo) Lo que faltaba…
Brian: No es eso…
Grace: ¿Entonces? ¿Me puedes decir a qué vino ese reproche?
Brian: Siempre estás hablando de Matthew, siempre…
Grace: Él es quien está conmigo. Tú decidiste huir y abandonarnos.
Brian: ¡Yo no os abandoné! (Se pone de pie, alzando la voz y la gente de la sala les mira)
Grace: Haz el favor de bajar la voz y comportarte como un hombre, estamos en un hospital.
Brian: Estoy harto de que siempre que vengo a veros, me salgas con lo mismo, por eso he estado tantos años sin venir a Kerry. (Sentándose en la silla nuevamente)
Grace: Pues lo siento.
Brian: ¿Qué lo sientes? ¿Qué lo sientes, dices? Lo que hay que oír… Mira mamá, por si no lo sabías…
Grace: Ya lo hablaremos en casa, cuando tu hermano se ponga bien.
Brian: No, esto lo vamos a hablar ahora.
Grace: ¡LO HABLAREMOS EN CASA, Y PUNTO! (Levantándose de su silla) Voy a preguntar por tu hermano.
Brian: Esta bien… (Resignado)
INT. / GRANJA BENNET, DORMITORIO DE JOHN Y LYNDA / NOCHE
En casa de los Bennet, en el dormitorio conyugal, John y su mujer, Lynda, charlan en la cama. Mientras ella lee un libro, el se despierta desvelado por la luz de la lamparilla de noche.
John: ¿Quieres dejar eso de una buena vez?
Lynda: No puedo dormir… lo siento.
John: Pues si quieres leer podrías irte al salón, mañana madrugo por si no lo sabes. Robert y yo nos vamos a la feria de Tralee.
Lynda: Unos minutos y enseguida apago la luz.
John: Arggg, no se puede descansar en esta casa (Levantándose de la cama)
Lynda: ¿A dónde vas?
John: A la cocina, voy a bajar a por una cerveza. Tengo sed.
Lynda: ¿Cerveza a estas horas de la madrugada?
John: ¿Qué te importa? (Saliendo de la habitación, cerrando la puerta)
Lynda: (Cerrando el libro) Dios Santo, dame paciencia… (Apagando la lamparita)
INT. / HOSPITAL DE TRALEE, SALA DE ESPERA / NOCHE
En la sala de espera del hospital comarcal, un médico se acerca hacia los familiares de los pacientes de urgencias.
Médico: ¡Familiares de Matthew O’Connor!
Brian: Sí, nosotros (Levantándose de la silla)
Médico: Bueno antes de nada, permítanme presentarme. Me llamo Edward Thomas, soy el médico de urgencias que atendió a Matthew.
Grace: Yo soy su madre, dígame doctor, ¿Cómo está mi hijo?
Brian: Y yo su hermano mayor, Brian. Estábamos ya preocupados.
Médico: Pueden respirar tranquilos, su hermano está fuera de peligro.
Grace: ¡Gracias a Dios! (Sonríe aliviada)
Brian: Ufff… Qué bueno, no sabe que peso nos quita de encima, doctor.
Médico: Afortunadamente pudimos extraer la bala sin problemas y apenas ha recibido unos cuantos puntos de sutura. En un par de días podrá ser dado de alta. Ahora si me disculpan, les dejo, pueden pasar a verle, acaban de subirle a planta.
Grace: ¿En qué habitación está?
Médico: En la número 217, planta 2. (Sonríe)
Brian: Muchas gracias por todo.
Grace: Lo mismo digo.
Médico: De nada, sólo cumplo con mi trabajo. Pero antes de irme quería comentarles una cosa más…
Grace: Usted dirá… (Sorprendida)
Médico: Miren, la Ley nos obliga a notificar cualquier herida de bala o de arma blanca que tratemos en el hospital, por lo tanto, les recomendaría que dieran parte de lo sucedido a la policía a fin de abrir una investigación.
Brian: Alguien intentó matar a mi hermano.
Grace: Sí, pero… ¿Quién? En el pueblo no tenemos enemigos… Matthew no tiene problemas con nadie, al revés, todo el mundo le tiene aprecio en Kerry.
Brian: Tal vez no todos, mamá…
Grace: ¿Qué quieres decir?
Brian: Deberíamos hacer lo que dice el doctor Thomas, en cuanto amanezca regresaré al pueblo y pondré una denuncia en comisaría.
Grace: Esta bien (Preocupada pensando sobre el atentado)
Médico: Están haciendo ustedes lo correcto, créanme. Bueno, ahora sí, me marcho.
Grace: Hasta luego doctor Thomas.
Médico: Adiós. (Alejándose por el pasillo del hospital)
Brian: Chao… (Y mirando a su madre) Mamá, ve tú primero a ver como está Matthew.
Grace: ¿A dónde vas?
Brian: Voy a llamar a Rebecca a Boston, seguro que ella y la niña estarán preocupadas por mí… Les dije que cuando llegara a Kerry las llamaría y las horas que son y…
Grace: Ok, ok… Saluda a Nathalie de mi parte hijo.
Brian: No te preocupes, yo le digo… Nos vemos luego.
Mientras Brian sale a la puerta del hospital para hablar desde su teléfono móvil, Grace se acerca a uno de los ascensores para subir a ver a Matthew.
INT. / GRANJA BENNET, CASA, COCINA / NOCHE
En la cocina de la mansión, el siempre gruñón y malvado John se dispone a abrir el frigorífico cuando de repente, desde la ventana situada sobre el fregadero, se da cuenta de que hay una pequeña luz encendida en las cuadras de los caballos.
John: Qué extraño, juraría haber dejado apagadas todas las luces…
En cuestión de segundos, John cierra la nevera y se dispone a salir por la puerta de la cocina que da a la parte trasera de la casa. Desde esta área se pueden observar, rodeando un patio central, tres edificios. A la izquierda, las naves de las vacas y las ovejas, de frente el granero y garaje, y a la derecha las cuadras de caballos. Y es que los Bennet poseen 10 yeguas de cría y un semental, “Stan”, el caballo de Kimberley.
COUNTY KERRY
INT. / CASA DE DENISE, DORMITORIO / NOCHE
En la humilde casita de la maestra del pueblo, Denise, la joven charla por teléfono con su prima Charlene que se encuentra en su apartamento de Tralee. Ninguna de las dos puede dormir. Denise, porque siente que algo malo ha ocurrido o va a ocurrir. Y es que la joven rubia está enamorada de Matthew desde hace tiempo, pero nunca se ha atrevido a declararse… Por su parte, Charlene, su díscola y alocada prima, tampoco puede pegar ojo presa de la angustia y los nervios de creerse embarazada. Ambas chicas conversan a cada lado de cada teléfono móvil. Denise en el salón de su casa, Charlene acostada en su cama.
Charlene: Ay Denise… no puedo dormir… Como esté embarazada, mis padres me matan…
Denise: Te tengo dicho que debes cuidarte.
Charlene: Ya, pero esta vez se nos olvidó y… ¿Y ahora que voy a hacer?
Denise: Antes de nada, tienes que estar segura. El lunes cuando vengas al pueblo te acompaño a la consulta de la doctora Bennet.
Charlene: ¿A qué hora te viene bien a ti?
Denise: A las dos, cuando salga de dar clase. ¿Te parece bien?
Charlene: Ok, te esperaré en la puerta del colegio.
Denise: Vale, pero… dime una cosa. ¿Si realmente estás embarazada… ¿Quién sería el padre? ¿Le conozco?
Charlene: Sí… pero no puedo decirtelo…
Denise: ¿Por qué?
Charlene: Es que… es que… ¡Está “casado”!
Denise: ¿Qué? ¿Te estás acostando con un casado? ¿Pero tú te has vuelto loca Charlene?
Charlene: Bueno… no es exactamente casado… Es muy largo de contar.
Denise: ¡Habla! Explícate porque no me entero de nada.
Charlene: Tiene novia. Es un chico del pueblo pero no te puedo decir quién es. (Pensando: Es Robert, el novio de la estúpida de Kimberley)
INT. / HOSPITAL DE TRALEE, PATIO / NOCHE
A las puertas del centro médico, Brian se despide de su esposa por teléfono. Rebecca habla desde la cocina de su casa en Boston (EEUU)
Brian: Te quiero.
Rebecca: Y yo a ti, cariño
Brian: Dale muchos besos a Nathalie y uno de parte de mi madre.
Rebecca: Vaya, parece que la vieja se está ablandando…
Brian: No te creas… Ya te contaré la próxima vez, ahora voy a ver a Matthew.
Rebecca: Ojalá se recupere pronto, verás como en un par de días ya está de nuevo por la granja trabajando sin parar. Ya le conoces.
Brian: Sí, a él le gusta lo que hace y sé que es muy feliz aquí, tú sabes que yo quiero a Matthew, a pesar de lo de mi madre…
Rebecca: Lo sé, por eso mismo no permitas que os separe sólo por esa diferencia que Grace hace entre los dos. (Sonríe)
Brian: Tienes razón. Bueno te dejo, un beso, te quiero.
Rebecca: Un beso. Chao Brian.
Ambos cuelgan los teléfonos.
INT. / GRANJA BENNET, CUADRAS / NOCHE
John llega a las cuadras caminando con semblante serio y a la vez con paso firme. Mientras, en uno de los boxes Kimberley y Robert se encuentran besándose semidesnudos. Una de las yeguas comienza a relinchar al ver aparecer a John. La pareja de enamorados se da cuenta de que alguien se acerca.
Kimberley: ¡Mi padre! ¡Mi padre Robert!
Robert: ¡Joderrrrrrrrrrr! (Poniéndose los pantalones)
En ese momento John les sorprende semidesnudos en una de las cuadras vacías. El padre de Kimberley se queda alucinando y sin dar crédito a lo que acaba de encontrarse en su propia casa. Su empleado de confianza y su hija estaban haciendo el amor en las cuadras. Comienza a amanecer…
John: ¡Se puede saber que está pasando aquí! ¡KIMBERLEY!
Kimberley: Papá… (Asustada), puedo explicarlo, Robert y yo…
Robert: Señor Bennet (Sonríe falsamente, irónicamente) Esto… esto no es lo que parece… (Agarrando su camisa de un gancho de la pared)
Pero John es más rápido que él y toma una fusta, tambien colgada en otro gancho y le sacude en la mano a Robert.
John: ¿A dónde crees que vas tú? ¿Eh?
Kimberley: ¡Papá, por favor… ¡ (Se acerca a su padre, ya vestida)
John: ¡TU TE CALLAS! ¡GOLFA!
En ese momento John le suelta una fortísima bofetada a su hija. Kimberley rompe a llorar, asustada y muerta de miedo. La joven sale corriendo de las cuadras en dirección a la casa. La luz del sol es cada vez mayor, acaba de amanecer.
Robert: Tengo que irme, es hora de trabajar…
John: ¡Tú no te vas a ir a ninguna parte, desgraciado!
Robert: Venga John… que no es para tanto… (Con sarcasmo)
El chico intenta escapar de la cuadra pero John se interpone en la puerta, cortándole el paso con gesto amenazador y mirada desafiante.
John: Vas a aprender a no tocar lo que no es tuyo ¡MALNACIDO!
En menos que canta un gallo, John le sacude con la fusta en toda la cara, marcándole el rostro a Robert que se duele, gritando. El joven cae al suelo.
John: ¡Y esto no es nada comparado con lo que te espera! Cerdo, traidor… te di toda mi confianza y así es como me lo pagas… ¡Abusando de mi hija!
Robert: ¡Eso no es verdad! ¡Yo amo a Kimberley! Y ella me quiere.
John: ¡CÁLLATE!
El pobre Robert intenta zafarse de John girando sobre si mismo encima del “colchón” de paja, con tan mala fortuna que queda boca abajo y de espaldas. John aprovecha para sacudirle tremendos y sonoros golpes con la fusta de azotar caballos. Robert grita de dolor, los alaridos ponen nerviosos a todos los caballos de las cuadras. John se ensaña con furia y rabia contra Robert.
John: ¡TOMA! ¡TOMA DESGRACIADO! ¡Vas a aprender a respetar a tus patrones! ¡TOMA!
Sin que Robert pueda hacer nada por escapar, John prosigue dándole fustazos sin parar, uno tras otro. La fusta se convierte en un verdadero látigo. Robert permanece inmóvil en el suelo de paja y es incapaz de levantarse.
Robert: Le… le voy a denunciar… ¡Ahhhh! ¡AHHHHHHHHHHH!
John: Hazlo y te juro que haré de tu vida un infierno…
(Marchándose de la cuadra, mientras Robert se queja de todo el cuerpo, lleno de dolor y con la espalda marcada por los brutales latigazos de la fusta)
DÍAS DESPUÉS
INT. / GRANJA LAWRENCE, CASA, SALÓN / DÍA
En el salón principal de la casa de la familia O’Connor, Grace mantiene una fuerte discusión con su hijo mayor, Brian, en presencia de Matthew.
Brian: Por favor, mamá, escúchame.
Grace: No tengo por qué oirte…
Brian: Apenas llevo unos días aquí y ya estás igual que siempre. Así no podemos trabajar juntos.
Matthew: Ya, dejen la pelea mamá, que al final se van a decir cosas de las que se puedan luego arrepentir.
(Llevándose una mano al pecho, resintiéndose de la herida de bala de días pasados)
Grace: No te metas en esto Matthew, por favor te lo pido…
Matthew: ¡Hagan las paces de una buena vez! Se están comportando como un par de niños en vez de cómo los adultos que son.
Brian: Matthew tiene razón
Grace: Más vale que te calles, Matthew (Molesta). Tu hermano nos abandonó cuando más falta nos hacía y todo por revolcarse con esa americanucha de tres al cuarto…
Brian: (Enojado) ¡No te consiento que hables así de mi esposa! Rebecca es mi mujer y merece un respeto. No quiero discutir contigo pero ya veo que no has cambiado nada. Llevas toda la vida amargada. Tienes que aceptar y superar la muerte de papá, igual que nosotros lo hicimos. Pero no, para tí es mucho mejor estar siempre a la defensiva... No me extraña que en el pueblo todo el mundo te llame “la soberbia”.
En ese preciso momento y sin que Brian se lo espere Grace le sacude una fortísima y sonora cachetada. La bofetada es tan fuerte que su sonido llena la escena. Brian se vuelve el rostro, llevándose la mano derecha a la mejilla izquierda, dolido por el golpe, mientras Matthew no da crédito a lo que acaba de presenciar. Grace permanece impasible y desafiante pero a la vez, por dentro, rota de dolor.
CONTINUARÁ..
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